El aeropuerto se tornaba azul, la despedida era inminente, sentimientos variados invadían al pasar los minutos, mi sustancia mortal. Pedacitos de agua envueltos en papel celofán corrían tratando de contenerse viendo el reencuentro amarescente y distante.
De repente algo que por segunda vez mis ojos habían visto desde mi boda. Erguido en su postura, tomándome de la mano en un intento silencioso de frenar el ya inaplazable trance; un abrazo, un beso, un mimo, se quedarían desde ese momento, hasta hoy estampados, indelebles y eternos con el amor silencioso de mi padre, desde México hasta Oceanía y de regreso.
Continuará...
Nos encantó tu arte Renata, ayer te vimos en el Parque Allende y hoy tenemos tu obra en Monterrey!!!!
ResponderEliminarSaludos y bendiciones!!
Leobardo Guajardo
Hola Leo
ResponderEliminarMil gracias!!!! Me encanta se la hyan llevado a pasear por allá. Espero la disfruten tanto como yo al realizarla. Un abrazo de colores!!!!